Los Fondos de transición nuclear, éstos son los que se nutren de un impuesto medioambiental propio de Cataluña creado en 2020, y que tiene como finalidad acompañar a las zonas afectadas por la desnuclearización en la transición energética justa y el desarrollo socioeconómico.
Las dos centrales nucleares de Ascó y la de Vandellòs entraron en funcionamiento en 1984, 1986 y 1988 respectivamente, y con una previsión de cierre por parte del Consejo de Seguridad Nuclear de hasta 2030 y 2031, superando la previsión de los 40 años de funcionamiento por los que fueron diseñados los reactores.
El compromiso con la desnuclearización de Cataluña no está exento de la necesidad de realizar una transición justa y que no deje ningún territorio atrás. El impacto del cierre de las centrales comporta la desaparición de una media de 3.000 puestos de trabajo directos e inciden en el tejido económico de los municipios que las rodean.
Por este motivo, y con el fin de promover actuaciones de desarrollo socioeconómico y de transición energética de las zonas afectadas por el impacto ambiental de la producción de energía eléctrica nuclear, en 2020 se crea el Fondo de Transición Nuclear.
Con la Ley 5/2020, de 29 de abril, de medidas fiscales, financieras, administrativas y del sector público y de creación del impuesto sobre las instalaciones que inciden en el medio ambiente, que grava con un 50% los sus ingresos relacionados con las actividades de producción, almacenamiento y transformación de energía eléctrica de origen nuclear.
Fuente: Generalitat de Catalunya
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